En 2026 conjugaremos defender, unir, endeudarse, golpear y juzgar

El pasado año predije que la palabra de 2025 sería guerra; guerra sola pero también con apellidos: comercial, cultural... Creo que no me equivoque, tampoco era demasiado complicado acertar, con dos grandes conflictos abiertos en nuestras proximidades y con Donald Trump a punto de comenzar su segundo mandato. 

Imagen creada con ChatGPT

Defensa y Unión

De cara a este año, la elección no es tan sencilla y no soy capaz de quedarme con solo una. Aunque es cierto que hay una que ya llevamos meses escuchando y que, tal y como están las cosas, seguiremos repitiendo muy a menudo en 2026. Se trata de defensa. La plasmación negro sobre blanco de la nueva visión estadounidense respecto al continente europeo en su Estrategia de Seguridad Nacional no nos deja otra opción. Como comenté hace unas semanas, en Europa, nos guste o no, ya estamos en guerra y, en esta ocasión, Estados Unidos no está de nuestro lado. Así que vamos a seguir diciendo mucho eso de defensa, defensa, defensa, como en los partidos de la NBA de cuando yo era adolescente.

Pero, en nuestra Europa, junto con la palabra defensa estoy convencido de que pronunciaremos casi con la misma frecuencia la palabra Unión (la pongo en mayúsculas adrede), porque si hay una manera de salir a flote de esta endiablada situación en la que nos encontramos es con mucha más unión, comenzando por la unión e integración de las políticas de defensa europeas, que tendremos que situar incluso por encima de la OTAN –que no tengo claro que sobreviva al actual mandato del trumposo presidente estadounidense–.

Esas Unión y, sobre todo, defensa, van a hacer que el balance presupuestario de la UE se resienta, y que pierdan peso palabras como PAC o ciudadanía (aunque espero errar con esta última). Con la primera estoy seguro de que no me equivoco. Ante la tensión a la que nuestras sociedades se van a ver sometidas, la agricultura pasará a ser un tema bastante menor.

Golpe de estado

En otros continentes, especialmente en América y África, creo que escucharemos mucho la expresión golpe de estado, en parte por la inestabilidad política y económica endémica en muchos países y en parte también por la nueva estrategia estadounidense basada en áreas de influencia. «América para los americanos» ya ha generado en otros momentos de la historia intervenciones tendentes a derrocar gobiernos. Lo que sucede es que, a diferencia de lo que ocurría en los años 60 y 70, en esta ocasión el color político de los gobiernos a derribar no será tan importante como el grado de conexión de los líderes locales con el loco del pelo amarillo que habita en la Casa Blanca y sus políticas neoimperialistas.

Este modus operandi no será solo el estadounidense, el resto de potencias globales y regionales ya no tendrán ninguna cortapisa, ni legal ni moral, para hacer lo mismo, por lo que no es descartable que Rusia, China o Israel lo incorporen a su caja de herramientas geopolíticas.

Deuda

Me temo que uno de los efectos colaterales de que la palabra defensa se ponga de moda, será el aumento de la deuda en unos países (tanto dentro de la UE como fuera) que ya la tienen muy elevada. Si la apuesta europea por la Unión y la defensa sale bien, solo será una expresión temporal, pero si no, podemos entrar en una deriva muy peligrosa, ahondando y acelerando el declive en el que nos encontramos.

Uno de los efectos colaterales de que la palabra defensa se ponga de moda

Al otro lado del Atlántico, la reconfiguración de alianzas, la desconfianza sembrada entre sus otrora aliados y las propias políticas económicas podrían hacer que se tambaleé aún más el poder que el dólar ha mantenido en los mercados internacionales desde el final de la II Guerra Mundial. ¿Qué interés tendría Europa, por ejemplo, en seguir cerrando los contratos internacionales y de adquisición de materias primas en dólares? La alternativa podría ser una cesta de monedas internacionales (como ya se ha propuesto) o incluso el propio euro, que en un entorno de deuda creciente podría venirnos bien para abaratar a largo plazo los intereses si logra arañar cuota de poder al dólar.

Impeachment

Y termino con una apuesta muy arriesgada: impeachment. Creo que, si todo va tan mal como parece que va a ir, hacia finales de año veremos a los representantes de partido Demócrata en EE. UU. proponer un juicio político al simpsoniano Trump y a su camarilla. Y no me extrañaría ver a parte de los republicanos sumarse al carro para limpiarse de toda responsabilidad de lo sucedido con la democracia de su país durante este segundo periodo trumpista.

Pero, incluso, aunque esto llegara a suceder, para bien o para mal, el mundo ya ha cambiado y el resto de palabras que se han mencionado anteriormente no perderán ni un ápice de su esplendor.

Burbuja

Y un extra más. Ya suena bastante, pero a lo largo de este año creo que la escucharemos más, y cuanto más la escuchemos más probable será que estalle la burbuja en torno a la inversión en inteligencia artificial. Y esto dejaría a la economía estadounidense en los huesos. En un momento malo, muy malo para ello.


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