viernes, octubre 28, 2011

Un nuevo protagonismo del Mediterráneo

Este texto me lo han pedido desde La Voz de Almería para un especial el próximo domingo.

Cuando a partir del siglo XV los marineros portugueses y españoles comenzaron a explorar las rutas del Atlántico y el Índico, no sólo llevaron sus reales estandartes al otro lado del mundo en la búsqueda de oro y especias, también lograron cambiar el eje de gravitación comercial y político del planeta, o al menos de Europa. Desde siempre, la civilización y el comercio se habían movido por las orillas del Mare Nostrum.
Y, aunque el fortalecimiento de la Europa del Norte ya había desviado una parte del protagonismo al Báltico, el viejo Mediterráneo quedó de pronto fuera de juego. Los grandes flujos comerciales ya no lo atravesaban, ni las grandes batallas se dirimían en sus aguas. En España, los grandes puertos mediterráneos cedían protagonismo ante los galeones que atravesaban el Atlántico con sus cargamentos de plata con destino a Sevilla o Cádiz. Las Canarias se convertían en lugar de paso obligado para la preparación de los viajes y la milenaria Ruta de la Seda quedaba relegada para siempre.
La independencia sucesiva de las colonias americanas de sus metrópolis europeas dejó definitivamente claro que el centro del poder económico y militar se alejaba hacia el Oeste. La emergencia de EEUU como potencia planetaria y el papel de Japón en el pacífico ahondaron esta tendencia.
Tan sólo volvió el mar de los romanos a ganar protagonismo a finales del siglo XX, cuando la población del continente africano comenzó a desplazarse hacia Europa, y los vecinos del Norte caímos en la cuenta de la gran bomba demográfica que se fraguaba en nuestra frontera Sur. Entonces comenzamos los europeos a fijar capitales en la orilla de enfrente, propiciando el acercamiento comercial entre la UE y el Norte de África. Finalmente, la explosión de China e India ha permitido que las mercancías vuelvan a circular por el Mediterráneo, buscando acortar las distancias a través del Canal de Suez.
Dentro de este marco estratégico es en el que nos encontramos. Ciertamente es sutil, y lo es porque la competencia del corredor del Noroeste va a ser creciente en virtud del deshielo acaecido a causa del cambio climático, lo que va a permitir un sustancial ahorro en costes y tiempos de navegación.
Volvemos a estar en medio de los flujos comerciales, pasan por nuestra orilla y Almería se encuentra en un lugar geográfico relevante por primera vez en muchos siglos. De ahí la importancia del corredor Mediterráneo, de ahí la relevancia de estar incluido en ese gran circuito que debe atravesar Europa desde el Estrecho de Gibraltar hasta Rusia.
Evidentemente, estar en el corredor es una condición necesaria, pero no suficiente. El eje es una palanca con suficiente capacidad como para impulsar nuestro crecimiento, pero toda palanca necesita un punto de apoyo y la aplicación de una fuerza para que funcione. Almería tendrá la palanca, pero necesitará mucho más si no quiere dedicarse a mirar como pasan los trenes por su territorio. El punto de apoyo debiera ser el puerto. La vinculación de esta infraestructura con el ferrocarril permitiría ampliar nuestro hinterland de forma significativa. Pero también se precisa, como hemos explicado, la aplicación de una fuerza sobre la palanca; y esa fuerza no puede ser otra más que la propia capacidad productiva de la provincia. Es decir, el desarrollo no se logra tan sólo porque un ferrocarril pase por un territorio. Si el tren no tiene necesidad de pararse en él, entonces la riqueza se circunscribirá a la construcción del mismo y al mantenimiento posterior de la infraestructura. La agricultura y su capacidad exportadora son hoy el componente principal de la “fuerza” almeriense. Pero posiblemente necesitemos un poco más de músculo, el conjunto de la estructura económica almeriense debe estar ya repensándose en términos de las nuevas posibilidades que se abrirán de cara al futuro. Ya casi tenemos el tren pasando por delante, ahora hay que lograr que pare aquí.
En este sentido, la elección del tramo interior, el que sigue a grandes trazos la trayectoria de la A92, va a condicionar en gran medida el potencial. Porque van a quedar fuera algunos puntos geográficos con estructuras productivas complementarias de la almeriense (potente agricultura y turismo en todo el litoral entre Málaga y Almería) y que hubieran podido acrecentar nuestra fuerza aplicada a la palanca. Ciertamente, los costes son menores por esa trayectoria, pero la naturaleza mediterránea del eje queda un tanto descafeinada. En cualquier caso, la superación del planteamiento radial en torno a las infraestructuras que supone este corredor, pondrá a Almería en medio del camino y no, como hasta ahora, como estación término.

jueves, octubre 27, 2011

Mirando a lo lejos en la horticultura de Huelva


FOTO: huelvamasalla.es

El futuro se perfila cada vez más complicado. A las expectativas recesionistas que hoy se pronostican sobre la economía europea a corto plazo, habrá que sumarles las repercusiones a largo plazo de la estrategia europea respecto a la PAC y a los acuerdos comerciales con terceros países. Sin embargo, hasta el momento, la agricultura onubense ha sido capaz de resistir las embestidas que las circunstancias y la competencia le han propinado.
El pensamiento estratégico, sin embargo, es cada vez más importante de cara a la supervivencia de las empresas de comercialización, ya que las tendencias de largo plazo de precios y costes son puestas y convergentes, lo que implica la reducción de la rentabilidad. No es motivo de estas páginas establecer ninguna hoja de ruta para nadie, pero sí que consideramos que nuestra obligación es recomendar que se haga una, o todas las que sean necesarias.
Desde el punto de vista de la producción, la calidad y la seguridad son las variables más apreciadas por parte de los consumidores. En este sentido, la apuesta por el control biológico en los frutos rojos se antoja como correcta ya que sin duda redundará en los dos aspectos señalados y es una de las pocas salidas claras ante el recorte continuo de las materias activas permitidas en la agricultura. Sin embargo, este esfuerzo abrirá de seguro nuevos frentes desde el punto de vista de la sanidad y el manejo de los cultivos. Junto con este esfuerzo habrá que seguir incidiendo en la búsqueda de variedades mejor adaptadas al entorno de la zona procurando que los rendimientos mejoren, al menos por encima del descenso tendencial de los precios y de los obtenidos por la competencia. Asimismo, debemos seguir investigando en sistemas de manejo, buscando la minimización de los costes y la máxima productividad física.
Volviendo a la comercialización, la diversificación de gama y el aumento del volumen ofrecido podrían suponer las estrategias adecuadas para el conjunto del sector hortofrutícola. El estrechamiento de márgenes en las empresas de servicios es difícil superarlo sólo con mejoras de la productividad, aunque sí son obtenibles en la parte de selección y empacado de los productos. Pero, una vez se tiene la mejor maquinaria o el personal más eficiente, sólo un salto tecnológico puede romper el seguro estancamiento de los rendimientos.  Se hace necesario encontrar la vía para aumentar el precio obtenido por los productos. Cuando nos movemos en un mercado que no discrimina más que por el precio (una vez cumplidas las condiciones mínimas de entrada al mismo: calidad y salubridad), una de las pocas opciones es generar valor añadido percibido al cliente. La Gran Distribución goza de las ventajas que aporta el tamaño a la hora de negociar precios. Pero esa fortaleza es también un problema, ya que las labores de aprovisionamiento y logística se complican. La opción de ganar dimensión para poder gestionar pedidos más grandes, más variados y durante más tiempo, posiblemente ofrezca a estos clientes una importante reducción de sus costes de transacción y se sientan algo más proclives a seguir aprovisionándose aquí.
La competitividad es la palabra de moda, es el mantra que sobre la economía española se repite una y otra vez. Sin embargo, la competitividad no es una variable únicamente macroeconómica. Cierto es que la dotación de capital tecnológico, financiero y humano está por encima del nivel de la empresa. Pero, de la misma forma, una economía sólo es competitiva si sus empresas lo son. La materialización de esta variable se produce siempre en relación de la capacidad de las empresas nacionales para enfrentarse a las foráneas en los mercados. En este sentido, el sector agroalimentario español en general, y el de las frutas y hortalizas onubenses, en particular ha venido mostrando un  comportamiento ejemplar.
En definitiva, el reto más amplio tal vez sea lograr el desacoplamiento entre los precios y las cantidades producidas, la huida de esa trampa que convierte a nuestras producciones en meras commodities. La innovación a todos los niveles y la imaginación a la hora de vender nuestros productos son, por  tanto, alguno de los componentes necesarios para edificar el futuro. Invirtamos en ellos, creamos en ellos y enfrentemos cada año como un reto a superar, poniendo en duda todo lo que pensamos es fijo y rompiendo las barreras mentales de todos los agentes, a veces las mayores de todas.

martes, octubre 25, 2011

Gracias Europa

Escrito a petición de mis amigos del Diario de Almería para conmemorar los 25 años de la adhesión del Reino de España a las Comunidades Europeas (que eran más de una: cómo me acuerdo en este momento de mi querida Maruchy y sus clases de estructura económica con las que tanto sufrí):

El 1 de enero de 1986 España pasaba a ser miembro de pleno derecho de la entonces CEE. Daban fruto al fin los esfuerzos de varios gobiernos (desde la época de la dictadura) para entrar en tan selecto club. Con España y Portugal el Mercado Común llegaba a contabilizar 12 países y se extendía desde el Atlántico hasta el Báltico, y por el Este hasta Grecia.
Desde entonces, nuestra historia económica no se puede desligar de la europea. En los últimos 25 años hemos asistido a las sucesivas ampliaciones, hemos construido el Mercado Único y, en última instancia, hemos formado parte de la Unión Monetaria. Es decir, del euro. Esta moneda, que tan mala fama está acumulando en los últimos meses, con ataques desde el Reino Unido y EEUU, ha sido para España una poderosa palanca de crecimiento económico. La memoria humana es corta, pero más corta aún es la memoria en relación con la economía, y se nos olvidan los tipos de interés que reinaban en España allá por 1985, o en 1995.
Dentro de este marco general, la trayectoria de la provincia de Almería es ejemplar en términos de su relación con la UE. Gran parte de su desarrollo está vinculado al proceso de unión económica y monetaria. De hecho, el momento en el que más crecieron las exportaciones almerienses de hortalizas está relacionado con la firma del Acta Única y el final anticipado del leonino período transitorio al que nuestras frutas y hortalizas estaban sometidas en 1993. Pero es que nuestras principales fuentes de turistas extranjeros provenían y provienen de la Unión. Y una parte importante de nuestras infraestructuras (las mismas que permiten que salgan nuestros productos y lleguen nuestros turistas) han estado financiadas con dinero de Bruselas.
En resumen, si echamos la vista atrás, los activos generados por nuestra pertenencia a la Comunidad y la creciente vinculación con los socios de la Eurozona son mucho mayores que los pasivos, a pesar incluso de la pérdida de soberanía que significa hoy no contar con la peseta y no poder, por tanto, realizar una devaluación competitiva. Hoy España es uno de los países más ricos del mundo y una gran parte de esto es consecuencia directa del trabajo de los españoles, pero hay que reconocer que la ayuda de nuestros socios comerciales ha sido también decisiva.

domingo, octubre 16, 2011

Parábola del mono con metralleta


Aún nadie sabe cómo fue posible que se colara un mono con una metralleta en el edificio de la Bolsa de Madrid. Bien es cierto que aquel día coincidía con la vuelta de un largo puente y que, desde que la Bolsa se había vuelto más electrónica era usual ver gente de aspecto extraño por el parquet. Rápidamente la noticia dio la vuelta al mundo y en Twitter se convirtieron en trending topic los hastags #monometralleta o #gunmonkey.
“¿Quién ha dejado entrar al mono?” Preguntaron los responsables de la Bolsa. “Parecía un broker”, respondieron los de seguridad.
El mono, fiel a su naturaleza se subió a una de las espléndidas lámparas de araña del salón y comenzó a disparar a diestro y siniestro. Brokers, dealers y empleados de la Bolsa comenzaron a caer unos y a correr casi todos huyendo de la masacre. Unos pocos se protegieron detrás de mesas y ordenadores y dos o tres continuaron operando a través de la Blackberry. Inmediatamente la noticia saltó a los titulares de medio mundo y el hastag #kllermonkey llegó a ser trending topic
“¿Cómo ha podido meter el mono una metralleta en el edificio?” Preguntaron los responsables de la Bolsa. “Pensamos que era para uso propio”, respondieron los encargados de seguridad, ya en ese momento despedidos.
Los valores de todas las compañías comenzaron a caer y Standard & Poors emitió un aviso cautelar sobre la calificación de la deuda soberana de España, a causa de la inestabilidad de sus mercados financieros. Esto impulsó aún más la bajada de los precios. Y S&P bajó la calificación a A-.
Rápidamente, los responsables de las grandes empresas del país exigieron la eliminación del mono para recuperar la estabilidad de los mercados. Y las autoridades mandaron a los GEO. Éstos, al llegar a las puestas del edificio se encontraron con un bloqueo por parte de los movimientos antisistema y conservacionistas que, a través de los hastags #elmonodebevivir y #mononopares se habían organizado en apenas unas horas.
“Pero, ¿es que nadie controla Twitter?” Preguntaron los responsables políticos de Interior. “Estas son las consecuencias de la neutralidad de la Red”, respondieron las operadoras.
En ese momento, una empresa de Gibraltar registraba los dominios monoconmetralleta.com y monomatabrokers.com, a través de cuyas páginas comercializó camisetas amarillas con la esfinge del mono y banderas piratas con calaveras de mono y metralletas cruzadas fabricadas en China.
Las imágenes del mono estaban en todas las televisiones y en el programa Sálvame Diario lograban la exclusiva del siglo: un cuidador del zoo de Madrid identificaba al simio de la metralleta como Ché, el chimpancé desaparecido una semana atrás. La izquierda de todo el mundo se sintió inmediatamente identificada con la lucha de clases emprendida por el mono, un claro símbolo de lo que los mercados estaban subsumiendo a los pueblos y a los ecosistemas del mundo sin posibilidad de respuesta. Los movimientos de la extrema derecha también comenzaron a opinar, viendo en el mono el símbolo de lo que conlleva una sociedad fuera de control y que olvida los valores y principios fundamentales, como son no darle nunca, bajo ninguna circunstancia, una metralleta a un mono.
Treinta minutos después de la entrada del mono a la sala de los corros ya no le quedaban balas o, al menos, ya no disparaba, pero nadie se atrevía a entrar o a moverse por el miedo a las balas perdidas. Los pocos operadores que aún seguían operando desde sus iPhones se hincharon a comprar barato.
Monoconmetralleta.com ahora vendía 100 camisetas del mono al estilo Ché Guevara cada minuto, y la oferta de productos se había ampliado a una app en la que llevabas a un mono con metralleta por los pasillos del edificio de la Bolsa de Madrid, reproducido hasta el último detalle con el realismo de la nueva tecnología 3D.
La editorial Alfaguara anunciaba un acuerdo con el Zoo de Madrid para publicar la biografía del mono Ché, lo que rápidamente se extendió por todo el mundo a través del hastag #monoche.
“¿Como es posible que seamos los únicos que no hacemos negocio con el puñetero mono?” Preguntó a sus ejecutivos el CEO de una conocida marca de refrescos. “Es que los chinos ya se han adelantado y han lanzado Monkey Cola”, respondieron atribulados los directivos de marketing unos segundos antes de recibir su carta de despido.
El Gobierno, constituido en Gabinete de Crisis seguía los acontecimientos atribulado, con un ojo puesto en las televisiones y otro en los sondeos de opinión. Sólo el ministro del interior parecía tener claro que lo que hacía falta es que se le metiera un tiro al jodido mono. Pero la responsable de igualdad consideraba que, estando de acuerdo en que lo mejor era la muerte del mono, no era conveniente que el tiro proviniera de un humano, por lo que lo más lógico era convencer al mono para que se suicidara, lo que horrorizaba al ministro de medio ambiente, que abogaba por negociar con el mono. Mientras, la oposición acusaba al gobierno de inacción y de poner a todo un país al borde del abismo por culpa de un mono.
España, incapaz de encontrar una solución decidió pedir la ayuda de la OTAN, organización que preparó un plan para tomar la Bolsa, reducir al mono y, posteriormente, soltarlo en su tierra natal: África. Nada más saberse, comenzaron a circular mensajes por twitter con el hastag #freedomformonkeys y los integrantes del Movimiento de Liberación de los Gnomos de Jardín aprobaron incorporar a su cruzada a los monos de zoológicos y circos.
A las 5:00 de la mañana comenzó la operación Save la Bolsa, en la que participaron dos helicópteros italianos, 2 compañías de marines y 3 satélites espías franceses, que terminó con el apresamiento del mono y una baja, ocasionada por una caída desgraciada de un marine que confundió un trozo de heces que le arrojó el mono con una granada de mano, con tan mala fortuna que se rompió el cuello al saltar hacia atrás. Inmediatamente los mercados repuntaron y los brokers que habían seguido operando desde sus HTC pudieron recoger las comisiones de los beneficios obtenidos con la venta de unas acciones que compraron regaladas.
El Gobierno declaró conjurada la crisis, mientras la oposición afeaba el que hubieran sido tropas extranjeras las que tomaran el edificio. En twitter triunfaba el hastag #Britneynude y los movimientos acampados a las puertas de la Bolsa terminaban enfrentándose entre ellos en una batalla campal al correrse la voz de que el mono se llamaba Ché por haber nacido en el Zoo de Valencia.
Así acabó el affair del mono con una metralleta que un día entró en la Bolsa de Madrid. Sólo los brokers que se hicieron millonarios aquella jornada tuvieron la curiosidad de conocer que el mono murió en Kenia, atacado por otros chimpancés que no entendían que vistiera con una camiseta amarilla.
“Pero, ¿cómo es posible que aún sigamos produciendo camisetas del Ché?” Preguntó un ejecutivo chino a sus empleados. “No lo hacemos, ahora estamos imprimiendo las de Britney Spears desnuda”.

jueves, octubre 13, 2011

La olla a presión

El tercer trimestre del año ha acumulado nuevas incertidumbres sobre la economía mundial. La crisis de la deuda soberana europea está haciendo tambalear nuevamente todo el entramado bancario del viejo continente y amenaza con extenderse hacia el otro lado del Atlántico. El sistema financiero internacional es ahora como un edificio de naipes en el que los propios naipes están fabricados en un cristal muy fino y delicado. La rotura de uno sólo de ellos puede hacer caer todo el edificio nuevamente. Y varios son los que ya muestran grietas evidentes, como es el caso de Grecia o el de Dexia. La espesa red de relaciones que el mundo financiero global ha ido tejiendo a lo largo de los últimos años y que se observaba como una de sus principales ventajas, está revelando ahora su “reverso tenebroso”. La sopa de crédito barato en el que el mundo se ha estado bañando en la primera década del siglo relajó controles y conciencias y provocó también una contaminación global.
La pelota ha pasado del tejado de EEUU al de Europa y, más concretamente, al de la Eurozona. Uno de los problemas de base es que el proceso de toma de decisiones en la Unión es lento y pesado, requiere de múltiples y muy diversas aprobaciones y el no de uno sólo de sus miembros retrasa la toma de la decisión o directamente la imposibilita. Nos encontramos, pues con un problema de carácter institucional, que agrava hasta lo indecible el problema económico. Por otro lado, la distancia entre las políticas económicas a ambos lados del Atlántico son cada vez más evidentes, aunque ni unas ni otras parecen lograr el objetivo de estabilizar la situación. De hecho, en ambos lados se comienzan a vislumbrar movimientos sociales de “indignados” tanto con la situación económica como social. También es común el enfrentamiento político interno, que paraliza a los gobiernos y contribuye a polarizar a la sociedad. En medio de este enmarañado problema financiero, la economía real sufre los efectos de la desconfianza general y de la falta de perspectivas. Cuando parecía olvidado el debate inicial de una salida de la crisis en W, descubrimos que muchos de los analistas e instituciones internacionales prevén una vuelta a la recesión (de momento corta) para el último trimestre del ejercicio. Por si fuera poco, el alivio que suponían los emergentes comienza a tambalearse. Los prestamistas últimos de mucha de la deuda dudosa que hay en el mundo están precisamente en estos países y la caída de la demanda global necesariamente va a impactar en sus ingresos. Por otro lado, la escalada de las materias primas parece que pierde fuelle por lo que otra de las fuentes de ingresos de estos mercados parecen adelantar también una reducción efectiva de la demanda.
La convergencia de las fuerzas de convección de carácter económico-financiero, político y social parecen estar presionando en direcciones opuestas o, al menos, contradictorias. El futuro se nos antoja desdibujado y repleto de incertidumbres. Da la impresión de que nos encontramos en un momento de transición, en un punto de ruptura histórico. Se están poniendo a prueba a los gobiernos, a los ciudadanos, a las empresas. El mundo va a tener que cambiar pues la presión ambiental es cada vez mayor. Y, en momentos como éste, es cuando la propabilidad de que suceda lo imposible comienza a ser mayor que cero.

martes, octubre 11, 2011

Las lecciones empresariales de Steve Jobs

Hace unos días, uno de los medios relacionados con el mundo Apple de España, Faq-Mac me publicó un artículo sobre las lecciones empresariales de Jobs. Dado que ya está en la red, os pego aquí el comienzo y, si os gusta, podéis seguir leyéndolo en el enlace de arriba (o en el de abajo). 

Desde que se conoció el fallecimiento de Jobs, toda la web se ha poblado de homenajes y esquelas recordándolo como el innovador que fue. Incluso, los periódicos económicos le han dedicado páginas al hombre que rescató a Apple de una muerte casi anunciada y la llevó a ser la primera empresa por capitalización bursátil del parquet neoyorquino, en dura pugna con la petrolera Exxon.
Se han escrito auténticos ríos de tinta sobre su capacidad para soñar, su perfeccionismo patológico y hasta de su irascible carácter. Sin embargo, no se ha dicho mucho sobre su estilo de dirección empresarial.
Ante todo, Jobs era un empresario emprendedor. Es decir, no era sólo alguien que arriesga dinero en una empresa. Tampoco era alguien que gestiona empresas sin comprometer su capital. Era las dos cosas. Era capaz de tener ideas y de llevarlas a cabo, comprometiéndose personalmente y gestionando los recursos necesarios de la mejor manera posible. Por lo que se cuenta de él, no debía ser fácil trabajar a su lado. Los perfeccionistas exigen lo mejor de todos en todo momento, también de si mismo. Pero es innegable que desde el principio ha sabido rodearse de gente con tanto talento como él mismo. Y, ojo, gestionar tanto ego no es nada fácil.
A lo largo de sus años de experiencia, en la vida empresarial de Jobs ha habido algunas líneas que se han mantenido fijas. La primera es la creencia en la tecnología como elemento para satisfacer necesidades. Son ejemplos evidentes Apple y NeXT, pero también lo es Pixar. Jobs podría haber optado por reconvertir el estudio de animación computerizada en uno de corte tradicional, contaba con alguno de los magos de Disney y era un mercado mucho más seguro. Pero ellos siguieron por la senda de la computación, vislumbrando lo que algún día podrían llegar a hacer. Y lo hicieron. La segunda es su pasión por el diseño. Su creencia en la necesidad humana de belleza ha dirigido y condicionado muchas de sus decisiones, dotando a sus productos de algo de lo que carecían los de la competencia. De esta manera Apple casi siempre ha estado en el mercado en términos de competencia monopolística, porque los clientes consideraban sus productos como algo distinto, estando dispuestos a pagar algo más de precio.

jueves, octubre 06, 2011

Always thinking different, Steve

Es noticia en todo el mundo. Ha muerto Steve Jobs, el patrón de Apple, el mago de la tecnología, el visionario que no creía en estudios de mercado, el hombre que pensó que se podría trascender a través de unos objetos de uso cotidiano. Tenía razón, a tenor de las muestras de dolor en las diferentes web relacionadas con Apple a lo largo y ancho del ciberespacio.
Yo me tropecé con mi primer mac en 1990 y, desde entonces, no he podido trabajar a gusto con nada que no tuviera una manzana en el corazón. Mi relación con la tecnología no la puedo entender sin un mac de por medio; no me considero un fanboy, pero si un usuario exigente que se encuentra bastante satisfecho con sus adquisiciones a la empresa de Cupertino.
Pensando en un homenaje póstumo, había pensado en traer a la portada el artículo que escribí en agosto, cuando dejó el timón de la empresa. Pero, luego, pensándolo más detenidamente, me acordé de la mejor campaña publicitaria de la historia de la marca, en mi modesta opinión: Think Different. Algo que este hombre ha sabido hacer como nadie. Descansa en paz, Steve.