Lo que nos importa la crisis

Aunque es cierto que el foco de Internet se ha desplazado en los últimos años desde los buscadores hacia las redes sociales, los primeros (y en especial Google) siguen siendo el lugar de referencia para buscar información de manera activa. En las redes sociales la información te llega más que la buscas. En este sentido, Google tiene un servicio al que ya nos hemos referido en esta Bitácora, a través del que nos podemos informar del interés que diferentes palabras han sido utilizadas como argumento de búsqueda. (A partir de aquí recomiendo que hagan ustedes un salto de fe: la gente busca en google aquellas cuestiones sobre las que tiene un mínimo de interés).
Dicho esto, es posible que mi sesgo de economista esté sobreestimando la frecuencia con la que comienzo a escuchar la palabra crisis a mi alrededor, pero lo cierto es que mi impresión es que estamos comenzando a pensar que nos acercamos a una nueva recesión y que, también, estamos comenzando a modificar nuestros comportamientos para afrontarla, como por ejemplo el aumento dela tasa de ahorro.
Así que he buscado el concepto crisis en Google Trends, filtrando por país (España) y por ámbito temático (empresas e industrias). Y este es el resultado:


Durante los últimos 12 meses, no parece que nos hayamos preocupado demasiado del tema, incluso durante la primera mitad de 2019 estuvimos claramente perdiendo interés en el tema. Sin embargo, a partir de junio el interés por la crisis ha ido incrementándose (aunque sin llegar a los máximos de abril-mayo).

Si echamos un poco la vista atrás y pedimos la evolución desde 2004, queda claro que nuestra preocupación está en zona de mínimos. El pico del gráfico es lógicamente la crisis de 2009. 


Y sí, como bien saben mis lectores, la prueba de fuego es comprobar si nos interesa la crisis más que el futbol o menos. Solo en los peores meses de 2009 y principios de 2010 la crisis le ganó la batalla al fútbol, de forma que ahora podemos observar que la diferencia a favor del deporte rey está en zona de máximos.

Y sí, como es costumbre, hay un concepto que suelo incorporar en estas comparaciones (y que hace tiempo que no comprobaba): sexo. Y el gráfico es bien claro, desde 2010 nuestro interés por el sexo ha ido decayendo, hasta el punto de que, si las tendencias continúan, en poco tiempo nos volverá a importar la crisis más que el sexo... Aunque menos que el fútbol.


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