La guerra de Irán vista bajo el prisma de las leyes fundamentales de la estupidez humana
De vez en cuando me obligo a releer el magnífico y divertidísimo libro de Carlo María Cipolla, Allegro ma non troppo, en el que incluye dos disparatados ensayos. El segundo de ellos se titula «Las leyes fundamentales de la estupidez humana». Es un divertimento, puro y duro. Y, sin embargo, no deja de asombrarme la capacidad explicativa del modelo que propone Cipolla para explicar el comportamiento de los humanos.
El sistema
En esencia, a través de diversas leyes universales llega a la conclusión de que cualquier acción de un humano o grupo de humanos se puede posicionar en un sistema de ejes. En el horizontal se consignan las ganancias o pérdidas que la acción proporciona a quién realiza la acción. En el eje vertical se miden las ganancias o pérdidas que las acciones del sujeto a analizar suponen para otra personas u otras o para el conjunto de la sociedad. Los comportamientos generales son así cuatro: el inteligente, en el que se producen ganancias para la persona que realiza la acción y para los demás; el incauto, en el que la persona no recibe ningún beneficio de su acción, pero sí los demás; el estúpido, que implica pérdidas tanto para el que realiza la acción como para los demás y, finalmente, el malvado, que obtiene beneficio a costa de generar pérdidas para los demás.Cipolla explica algunas sutilezas específicas para los malvados y los estúpidos, pero para los efectos de este divertimento es suficiente con lo explicado. El sujeto que vamos a analizar es Estados Unidos y la acción es, en realidad, el conjunto de acciones emprendidas desde el inicio de la guerra contra Irán. Para no ser demasiado simplistas consideraremos varios grupos que reciben las consecuencias de estas acciones: el régimen iraní, la sociedad iraní, Israel y el resto del mundo (dejo en manos del lector que haga este mismo ejercicio pensando en Rusia o China).
De la teoria
Vamos a partir de la idea de que Estados Unidos (y su anaranjado presidente) se consideran inteligentes y que su propósito es comportarse como un agente inteligente con todos excepto con el régimen iraní. Es decir, el resultado ideal de la guerra hubiera sido un conjunto de ganancias generalizadas: Estados Unidos habría obtenido prestigio internacional, eliminando a uno de sus enemigos principales, Israel habría ganado eliminando a un enemigo mortal que pretende destruirle, el resto del mundo habría ganado una mayor tranquilidad al eliminar a un agente del caos internacional –Irán es uno de los principales promotores de ciberataques contra occidente, financia milicias que desestabilizan áreas y países completos, y estaba acercándose al desarrollo del arma nuclear– y los precios de los hidrocarburos podrían haberse mantenido bajos, al incrementar la oferta con la producción iraní ya libre de sanciones. Además, la caída del régimen habría traído bienestar a la sociedad iraní, la misma que pagó con miles de muertes las protestas contra el régimen hace apenas un par de meses. Pero un agente inteligente habría realizado un análisis realista de las posibilidades y de los resultados alternativos.Hay algunos artículos que han analizado el modo en el que se tomó la decisión del ataque y la mayoría no dejan en buen lugar a Trump, quien posiblemente se dejó llevar por el optimismo exacerbado de Netanyahu y por el éxito de su intervención en Venezuela. Podría haber seguido negociando, presionando con sanciones, tal y como se estaba haciendo con Rusia. El régimen se tendría que haber enfrentado a un desencanto creciente con un grupo de líderes envejecidos y percibidos como alejados de la realidad. Las alternativas de relevo hubieran sido más amplias que las que finalmente hubo. Pero, por desgracia, Trump no es el Aníbal Smith del Equipo A, ese al que le encantaba que los planes salieran bien. Siembre era el caso con los suyos –bueno con los segundos, porque tras el primero solían terminar encerrados en un granero lleno de herramientas con las que prepararse para la batalla final–.
A la práctica
Analicemos el resultado para cada uno de los grupos receptores de las consecuencias:
- Estados Unidos ha desperdiciado el poco prestigio que le quedaba, no ha logrado una victoria militar evidente, pero ha realizado un enorme esfuerzo militar que se traducirá a corto plazo en un mayor déficit presupuestario y una deuda más elevada y cara. El estilo chulesco de Trump no ha ayudado, muchos de sus aliados tradicionales en Europa y Oriente Próximo han visualizado claramente el deterioro estratégico del país. Además, en términos de poder blando, el daño causado a las empresas estadounidenses lo veremos materializarse poco a poco en los próximos años. Además, se ha disparado la inflación en el mercado interno y las probabilidades de ganar las elecciones de medio mandato para el Partido Republicano se reducen de forma drástica. Objetivamente, Estados Unidos ha ganado poco o nada, pero ha perdido mucho. Es decir, se trataría de un comportamiento entre incauto y estúpido.
- El régimen iraní ha sobrevivido a la drástica decapitación de los primeros días de la guerra. Para él, que estaba enfermo, la guerra ha supuesto un ejercicio de rejuvenecimiento y de refuerzo moral. Además, ha descubierto que tiene un arma casi tan poderosa como una bomba atómica: la capacidad para bloquear el estrecho de Ormuz y poner en jaque toda la economía mundial. El régimen objetivamente ha sufrido fuertes pérdidas, pero para él, sobrevivir demostrando resiliencia es una ganancia muy relevante. Desde su punto de vista, el comportamiento americano ha sido más incauto que estúpido.
- La sociedad iraní ha visto diluirse la leve esperanza de un cambio deseado desde hace años y que en los primeros días de la guerra parecía posible, ya que era uno de los objetivos declarados de los ataques. Sin embargo, justo antes del alto el fuego, las declaraciones que salían de Washington hablaban de acabar con toda una civilización en una noche. Están sufriendo los estragos de la guerra y, encima, luego tendrán que lidiar con un régimen que se sentirá crecido y favorecido por el propio dios. Desde esta perspectiva, sin duda el comportamiento hay que considerarlo como estúpido.
- Israel también está dilapidando su prestigio internacional con sus actuaciones en Gaza y ahora en Líbano. Pero, desde su perspectiva, aunque no ha logrado eliminar la amenaza vital que supone Irán y sus milicias patrocinadas, lo cierto es que ha debilitado a sus enemigos y en Líbano, aunque se haya visto obligado a iniciar conversaciones con el gobierno libanés, muy probablemente tendrá una amplia zona de contención al sur del río Litani. Desde su perspectiva, Estados Unidos se ha comportado como un incauto.
- Finalmente, el resto del mundo estamos viendo cómo se nos multiplica la factura energética, cómo nuestras tasas de inflación se aceleran y cómo se está poniendo en riesgo la seguridad alimentaria por la falta de fertilizantes. Y no hemos logrado ninguno de los potenciales beneficios que podrían haberse esperado. Estúpido.
Mi pronóstico (voy a hablar de mandamases, no de Estados en si, porque entiendo que los ciudadanos no tienen mucho que hacer):
ResponderEliminar- Bibi: Malvado, el beneficio para si mismo a costa del quebranto de leyes internacionales...
- Donald: Estúpido, sin más
- Resto: Inteligentes (Ayatolás, Xi y Vlad) e Incautos (el resto) por sus posturas neutrales
Saludos de un antiguo alumno de Economía Amb.
Un abrazo, Enrique. ¿Me sigues leyendo después de tanto tiempo? Pues muchas gracias…
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