Mentiras piadosas
Alberto dejó reposar el fusil sobre los pies de la cama. Ella le preguntó si la quería. No tuvo más remedio que mentir: "te deseo", le dijo. Se abrazaron, se besaron, se acariciaron, se fundieron en un abrazo profundo y pudieron olvidarse del mundo por unos minutos. Luego, cuando abandonó aquel dulce cuerpo desnudo volvió a mentir: "Volveré". Y con el fusil al hombro salió en busca de una bala a la altura de su frente.
Que fusil es ese!!!! que te llega al hombro.......... Anónima ansiosa
ResponderEliminarY tan ansiosa... Con el fusil al hombro... no con un fusil que le llegaba al hombro...
ResponderEliminarSi es que a las palabras la carga el diablo...
:-P