Antes de nada debo aclarar una cosa: soy un llorica. Tengo la lágrima fácil: lloré cuando murió Chanquete, cuando murió la madre de Bambi y hasta en Buscando a Nemo. Y te digo esto porque durante el rato que me duró esta novela (literalmente, la leí del tirón) reí, lloré, volví a reír y terminé llenando de goterones la última página, y es posible que cualquier otro lector vea sensiblería donde yo veo emoción. El argumento es sencillo: el mundo visto a través de los ojos de un niño de 5 años muy especial. Se trata de una especia de viaje iniciático en el que el personaje (el mismo Vasconcelos) descubre la ternura. Y la encuentra allí donde menos la esperaba , porque las condiciones de partida no eran precisamente las mejores: una casa en la que los hijos mayores deben encargarse de los pequeños porque la madres siempre está trabajando y el padre se pasa el día sufriendo por estar en paro . El resultado es que creo que no he leído nada escrito con tanta ternura desde que me enfrenté, ...
Este país en el que vivo, a veces extraño, a veces entrañable, parece abocado desde los años 70 a una especie de maldición del cambio veloz. Primero hicimos, como cuenta José Luis García Delgado, la desagrarización de nuestra economía en tiempo récord, también cumplimentamos la transición de una forma acelerada y hasta exhacervada (hace poco teníamos la tasa de natalidad más baja del mundo). Y ahora nos hemos convertido en la sociedad más multiétnica de Europa, en apenas 15 años. ¿Que nos queda por ver? Corre, corre... Véase la noticia en IDEAL .
Acabo de terminar de leerme el último libro de Yuval Noah Harari, Nexus, que versa sobre cómo las redes de información han ido cambiando a lo largo de la historia y cómo han influido sobre el desarrollo de los diferentes sistemas de gobierno, particularmente la democracia y el totalitarismo. La tesis principal del libro es que la potencia combinada de la inteligencia artificial, los ordenadores y las redes sociales tienen la capacidad de influir en los sistemas políticos de una forma completamente nueva, porque, a diferencia de pasadas innovaciones comunicativas (como los relatos o la imprenta), esta puede tomar decisiones por sí misma; incluso la de crear realidades intersubjetivas diferentes a las de los humanos. Como siempre, Harari resulta entretenido y brillante en la exposición de sus argumentos. Elige con cuidado los ejemplos y apenas deja flecos de los que tirar para poner a prueba la fortaleza de sus costuras. Y, como siempre, acierta al señalar las diferencias fundamentales e...
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