La palabra maldita

– Dime que me quieres.
– ¿Por qué?
– Porque lo sientes... Si es que lo sientes.
– Lo siento...
La expresión esperanzada dio lugar a la deseperanza.
Y ella se marchó.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El coste de la mano de obra como motor de cambio en la agricultura de Almería

Al final, nuestros hijos sí que vivirán mejor que nosotros

Del malestar de la globalización al 20M